
ALQUIMIA Y ESPAGIRIA. Admirabiles et Inseparabiles Artes!
Autor: Solanimus
Formato 15×21 – Páginas: 158
Editado por el autor
ISBN: 979-12-200-2881-3
Parte del prólogo del libro:
Ve la luz una obra a través de la cual el lector, por un lado, adquiere un conocimiento preciso sobre la preparación de determinados productos espagíricos y, por otro, es verdaderamente acercado, si siente en su interior esa íntima vocación, al arcano mundo de la Alquimia.
El ámbito de la Espagiria, aunque todavía desconocido para la mayoría, pese al creciente interés que ha despertado en los últimos tiempos, cuenta hoy, al igual que en el pasado, con muy pocos operadores verdaderamente cualificados, y Giancarlo Salomoni se encuentra entre ellos. Existen diversas maneras de preparar un producto espagírico con el propósito de exaltar las numerosas virtudes benéficas y terapéuticas de un «individuo de la Naturaleza», y al operador se le concede un amplio margen para expresar su creatividad intuitiva, siempre que permanezca fiel a los principios de la Filosofía de la que la Espagiria es hija.
En la obra del Autor, modernidad, originalidad y fidelidad a la tradición operativa encuentran, también gracias a sus largos años de experiencia, un admirable punto de equilibrio y de síntesis.
En cuanto al mundo de la Alquimia, madre de la Espagiria, el número de quienes poseen la autoridad y la competencia para hablar de él es verdaderamente reducido. Desde hace muchos años, Solanimus se ha convertido en portavoz y testigo de este saber tradicional, también en este caso gracias al fruto de una experiencia profundamente vivida.
El lector sabrá apreciar y valorar la riqueza y la importancia de las enseñanzas aquí transmitidas, ilustradas además mediante una cuidada iconografía fotográfica, aunque siempre conforme al modo propio de un auténtico libro de Alquimia: revelando únicamente aquello que es lícito revelar. Corresponde al lector descubrir, aquí y allá, y entre líneas, el verdadero alcance de tales enseñanzas.
Resulta, por lo demás, absolutamente transparente la intención del Autor de sugerir y, en el sentido más profundo del término, educere: conducir hacia afuera, hacer emerger lo que permanece latente. Este ha sido siempre el propósito de quienes se han consagrado con amor y dedicación a esta noble Arte y sienten, en lo más íntimo de su ser, el impulso moral de acompañar en el camino a los hermanos de Hermes.
Dott. Roberto Colautti
Una página de las Conclusiones:
La Espagiria y, con mayor razón, la Alquimia, tal como modestamente se ha intentado explicar, no son propiamente ciencias en el sentido moderno del término. Lo son, ciertamente, pero solo en parte. Más bien habría que considerarlas como movimientos del alma, estilos de vida, corrientes de conciencia en constante devenir.
Si leyéramos los textos herméticos con la mentalidad del científico «convencional» del siglo XXI, difícilmente podríamos hacer otra cosa que considerar insensatos a quienes los escribieron: animales fantásticos, sustancias prodigiosas, vibraciones cósmicas invisibles, aforismos que, según ellos, envuelven nuestro mundo orientando la mente y el cuerpo hacia direcciones y destinos que nos resultan inescrutables, donde solo unos pocos afortunados logran descubrir el verdadero significado y la auténtica dimensión de cuanto allí se revela.
Sin embargo, todo puede llegar finalmente a adquirir sentido, pero únicamente si el camino se emprende con abnegación, estudio y, sobre todo, con humildad.
Como hemos visto, Harpócrates, con su gesto, nos exhortaba a custodiar el secreto, a preservar el silencio. Solo el iniciado, solo aquel que había emprendido y superado la lucha por desvelar el Arcano, podía acceder al sacellum, al Sancta Sanctorum del conocimiento. Un conocimiento que, evidentemente, no se consideraba destinado indistintamente a todos.
Por otra parte, esta forma de entender las religiones y la relación con lo divino es propia de épocas muy alejadas de la nuestra. Sin entrar en mayores disquisiciones, podría decirse, de manera general, que fue únicamente con la aparición de las religiones «salvíficas», como el cristianismo, cuando se ofreció a todos, sin distinción, la posibilidad de acceder al «más allá», sin exigir otro compromiso que el de creer.
Ya no existe la búsqueda interior; ya no hay fracaso ni victoria, porque ha dejado de existir ese sendero desconocido que el caminante debía decidir recorrer.
¡He aquí, pues, el verdadero sentido de este ensayo!
Mis treinta años de experiencia, de fracasos y de pequeños éxitos, de largas ascensiones y breves descensos, adquieren un auténtico significado únicamente cuando se ponen al servicio de quienes vendrán después. Solo si pueden, aunque sea por un instante, señalar una dirección.
El lector no encontrará aquí claves definitivas de interpretación, ni consejos infalibles, ni atajos que recorrer. Simplemente se ha procurado sentar unas bases que permitan al caminante emprender su propio itinerario íntimo y personal con una mayor conciencia del paso que habrá de dar.
Quien escribe espera sinceramente haber ofrecido una visión más amplia, y al mismo tiempo lo más rigurosa posible, del significado y de la finalidad de la Espagiria y de la Alquimia. Ello resultará, sin duda, de utilidad cuando el lector se disponga a adentrarse en textos de carácter más hermético.
Se desea que este ensayo facilite la comprensión de ciertos Arcanos que, sin los fundamentos adecuados, permanecerían impenetrables, haciendo así más difícil que el estudiante sea desviado de su camino por falsos profetas o por quienes especulan con esta noble tradición.
Recuerdo perfectamente mis comienzos. Recuerdo los textos que tuve que leer o traducir y las dificultades que debí superar antes de conseguir vislumbrar una tenue luz.
Permítaseme recordar aquí que no existe esfuerzo capaz de eclipsar la satisfacción que se experimenta cuando, al leer un texto hermético, este deja de percibirse como un enigma para revelarse como una guía iluminada y desvelada.
Hace un momento afirmábamos que la Alquimia puede entenderse como un «movimiento del alma», precisamente por su extraordinaria capacidad para interactuar con todo aquel que se acerca a ella. Quisiera relatar brevemente una experiencia absolutamente personal que ilustra con claridad esta idea.
Mientras manipulaba las sales iniciales de la Obra, había colocado la solución salina en un matraz y contemplaba los pequeños flóculos blancos que ascendían y descendían lentamente, cuando sonó el teléfono. Fui a responder y mantuve una acalorada discusión con mi interlocutor. La conversación me alteró profundamente.
Regresé entonces al matraz con la intención de continuar el procedimiento, pero, para mi enorme sorpresa, cuando me encontraba aproximadamente a un metro y medio de él, la solución salina comenzó a hervir y a elevarse hasta casi desbordar el recipiente, a pesar de que su temperatura era de apenas 50 °C. Me aparté de inmediato y, en ese mismo instante, la solución dejó de hervir.
Decidí retirarme durante unos minutos para recuperar la serenidad escuchando algo de música. Recordé entonces la posible interacción entre la Materia y el Operador; practiqué quince minutos de meditación y regresé nuevamente al matraz. Esta vez ya no reaccionó en absoluto a mi proximidad.
La Alquimia no es solamente laboratorio, aunque este sea un elemento fundamental. Es también, y sobre todo, un estilo de vida. Esto no significa, en absoluto, que para practicarla sea necesario convertirse en un misionero. La Alquimia abre las puertas al conocimiento de la Naturaleza y nos lleva a comprender que existen realidades que no percibimos con los sentidos, pero que existen y desempeñan un papel esencial.
Cuando el Operador purifica la materia, también se purifica a sí mismo y, al purificarse, llega a formar parte del ciclo natural, percibiendo aspectos y realidades que antes le eran inaccesibles. Es entonces cuando la conciencia comienza a desplegarse.
Es precisamente la conciencia, al expandirse, la que nos permite percibir la esencia primordial de todas las cosas del mundo material: el Akasha. La Alquimia puede ayudar al Operador a entrar en contacto con esta Memoria Universal.
SOLANIMUS
- Prefazione
- Espagiria y Alquimia
- Los Tres Principios Filosóficos
- Alcohol Espagírico
- TSA (Tintura Espagírico-Alquímica de Solanimus)
- MSA (Macerado Espagírico-Alquímico de Solanimus)
- QSA (Quintaesencia Espagírico-Alquímica)
- Los Cuatro Elementos
- Nitro Filosófico
- La Sal de los Filósofos
- Aurum Potabilis
- Alkahest
- Régulo Marcial Estrellado de Antimonio
- Vidrio de Antimonio
- Opus tartari
- La Vía del Cinabrio
- Arquetipo y Signatura (Dr. Roberto Colautti)
- Tablas de las Signaturas «Planetas–Plantas–Tipologías–Signos»
- Tablas de las Signaturas «Signos–Plantas–Tipologías»
- Tablas de las Signaturas «Plantas–Tipologías–Planetas–Signos»
- Conclusiones
