CARDO (
Silybum marianum) está
indicado en la profilaxis y terapia de enfermedades hepáticas por intoxicación (
toxinas, alcohol),
es un hepatoprotector.
Se ha probado en intoxicaciones con compuestos que inducen la degeneración de los hepatocitos. Los flavonolignanos contenidos en el cardo se unen a la membrana celular estimulando la producción de ARN actuando sobre la ARN-polimerasa A, por lo que como consecuencia se produce un aumento de la síntesis enzimática con la consiguiente facilitación de la desintoxicación de moléculas nocivas. Además, la unión de flavonolignanos reduce la entrada de compuestos al citoplasma celular.
El cardo también contiene otros principios activos, como flavonoides y esteroles,
que favorecen la eliminación biliar y renal de metabolitos tóxicos y reducen el depósito de grasa en el parénquima hepático.
Excelente colagogo, depurativo, tónico y estimulante de la digestión. Remedio principal como hepatoprotector en intoxicaciones hepatotóxicas, útil en la insuficiencia hepática (
cirrosis, hepatitis, etc.),
también útil como colecistocinético. La ALCACHOFA (
Cynara scolymus)
es un estimulante de las funciones hepáticas y biliares gracias a sus principios contenidos (
ácido cafelínico y flavonoides). El aumento de la actividad metabólica de las cadenas enzimáticas hepatobiliares provoca una reducción de la colesterolemia y de los niveles de nitrógeno y lípidos. Los flavonoides y los alcoholes terpénicos protegen la membrana del parénquima hepático.
Tiene acción digestiva, depurativa, útil en disfunciones hepatobiliares (
con o sin litiasis),
en hipercolesterolemias e hiperuricemias relacionadas con hepatopatías de diversas entidades, hiperlipidemias y en riesgo ateromatoso. En
DIENTE DE LEÓN (
Taraxacum officinale) los triterpenos (
taraxasteroles), en sinergia con las lactonas sesquiterpénicas,
actúan como colecistocinéticos activando los músculos de la vesícula biliar modificando las características físico-químicas de la bilis. Los flavonoides y los eudesmanólidos interactúan aumentando la diuresis.
Tiene una acción protectora contra los radicales libres.
Útil como drenante y depurativo hepatorrenal, en trastornos de la vesícula biliar y en litiasis biliar, en dermatosis asociadas a dismetabolismo.
RUIBARBO (
Rheum officinale)
tiene propiedades colagogas, laxantes y tónicas y estomacales en pequeñas dosis.
Por su propiedad de evacuar la bilis también se utiliza en enfermedades del hígado.
ACHICORIA (
Cichorium intybus) contiene lactucina (principio amargo), achicoria (un glucósido), un aceite (similar al cafeol del café), ácido esteárico y acético, inulina, mucílagos y sales minerales (
calcio, hierro, potasio).
La achicoria con los principios que contiene estimula las funciones del intestino, hígado y riñones, siendo altamente depurativa y desintoxicante. Gracias a la inulina que contiene, hace bajar el porcentaje de glucosa en la sangre de los diabéticos.
El marrubio (
Marrubium vulgare) contiene marrubina (0.3 – 1%), ácido gálico, mucílago, pectinas, flavonoides, alcaloides, betonicina, sales minerales y aceite etéreo que
le dan a la planta propiedades tónicas especiales, digestivas, antisépticas, antiespasmódicas y expectorantes.
Esta planta mejora el funcionamiento del estómago. Las fracciones diterpénicas y depsidicas contenidas en
el ROMERO (
Rosmarinus officinalis) y el ácido rosmarínico, realizan numerosas actividades:
colecistoquinética, a nivel gastrointestinal existe la estimulación de las funciones digestivas y la regularización de la actividad de la flora bacteriana.
Útil en dispepsias con flatulencia, especialmente si se asocia con estasis hepatobiliar, dolores de cabeza digestivos.
La menta (
Mentha piperita)
contiene flavonoides que tienen acción espasmolítica y colerética (esta última función se debe a las fracciones de furano y cetona del aceite esencial).
El ácido rosmarínico es un antioxidante y reduce la liberación de radicales libres en el parénquima hepático. El aceite esencial de menta tiene propiedades eupépticas, carminativas y antiinflamatorias.
Útil como gastrointestinal, eupéptico, carminativo, colecistocinético y espasmolítico antiespasmódico (también en
colelitiasis),
útil en dolores de cabeza digestivos. El
ZINC es importante para el bienestar de animales y humanos, las células del hígado contienen el valor más alto, de 200 a 390 miligramos por kilogramo de peso seco, luego viene el páncreas, luego las glándulas sexuales y las glándulas endocrinas. Se conoce el papel del zinc en la síntesis de ciertas enzimas, la falta de zinc solo puede conducir a alteraciones en el metabolismo o en los intercambios celulares. A nivel del páncreas,
el Zinc estimula los Islotes de Langerhans para el procesamiento de la insulina.
La deficiencia de zinc provoca un desequilibrio en esta secreción, en consecuencia, un desequilibrio en el metabolismo de los hidratos de carbono con el consiguiente aumento de la glucosa en sangre.
Existe una estrecha relación entre el contenido de insulina del páncreas y los islotes de Langerhans secretores de insulina.
El zinc y la insulina forman una combinación insoluble que se vuelve soluble en el cuerpo en presencia de glucosa en sangre.
Por lo tanto, es necesario garantizar la cobertura del zinc para evitar perturbaciones en la actividad de las Islas
Langerhans. El zinc espagírico es un componente del tropismo hepático y, al mismo tiempo, normaliza las funciones de la hipófisis. En la tradición alquímica, el zinc está asociado con Júpiter. Júpiter es el arquetipo que en la tradición grecorromana es «
Rey de los Dioses«, el que decide por todos y administra justicia en el Olimpo. La similitud con la función pituitaria es evidente donde la retroalimentación hormonal permite que la pituitaria controle las otras glándulas. Júpiter encuentra su domicilio zodiacal en el signo de Sagitario que corresponde energéticamente al hígado. Júpiter en el hígado rige el sistema nervioso autónomo y la glándula pituitaria.
REMEDIOS COMPLEMENTARIOS: PROLIVER, BETAMIX, ENZYSOL, DISPEPSOL